Si no soy virgen… ¿le miento para que me acepte?


Tuve relaciones sexuales con mi ex novio, y en ese entonces no sabía el error que estaba cometiendo. Ahora he decidido empezar de nuevo y vivir la castidad. Ahora bien, quiero encontrar a una persona que comprenda esto y quiera esperarme hasta el matrimonio. Pero, y si le digo que no soy virgen, ¿no me dejará? He pensando en mentir y, si llega el momento, decir que soy virgen, porque así a lo mejor sí me esperaría hasta el matrimonio. Pero por otro lado pienso que una relación basada en mentiras nunca llega a buen puerto. ¿Qué hago?


Si la persona que comparte una relación contigo decide amarte por quien eres, acoge tu pasado también. Ahora bien, veamos dos posibles escenarios:

1. Si él también se equivocó en el pasado y ya no es virgen pero ahora desea vivir lo mismo que tú, entonces será más fácil, pues es de esperar que sea comprensivo contigo.


2. Si él es virgen y esperaba casarse con una mujer virgen, probablemente tendrá que luchar contra su orgullo. Pero esa será una clave para saber si realmente te ama a ti, o ama más su ilusión de casarse con una mujer virgen que a ti. Si no lo puede aceptar, por más que te duela, es mejor dejarlo ir, pues si no te lo perdona ahora (aunque no haya sido algo que le hiciste a él y no tendrías por qué “ser perdonada por él”), te lo sacará en cara siempre, haciéndote sentir menos.


Pero si de verdad te ama a ti, como decíamos, sabrá acogerte con misericordia y sabrá aceptarte con tu pasado, renunciando a su posible anhelo de casarse con una mujer virgen. Así le sucedió a Crystalina Evert, que escribe en su libro Feminidad Pura:

"Cuando conocí a mi futuro esposo y me enteré de que él aún era virgen, todas las dudas del mundo cayeron sobre mí y me hacían recriminarme: “No hay manera de que él quiera pasar el resto de su vida con alguien como yo. Si tan solo supiera todo lo que hecho hace unos años, se alejaría de mí”.


Pero no lo hizo. El día que le conté acerca de mi pasado fue uno de los días más duros de mi vida. Fue sólo después, mientras miraba sus ojos llenos de perdón, que me di cuenta la magnitud de todo lo que había echado a perder.


Las lágrimas aún me vienen de vez en cuando, pero aprendí que vivir la pureza cura realmente y que Dios no se deja vencer en generosidad. La manera como ahora mi esposo me mira cada día me recuerda siempre que la promesa de Jesús es verdadera: “He aquí que yo hago nuevas todas las cosas” (Ap 21, 5)».


Aunque sea muy duro y te dé mucho miedo, lo mejor es ser honesta. Sólo la verdad podrá traerte la libertad y la felicidad. Si mientes, experimentarás una angustia continua “cada vez que se toque el tema”. Vivirás con la consciencia de que “no le has dicho todo”, que “hay algo que le ocultas y temes que algún día se entere”.


Experimentarás un gran conflicto interior, angustia grande por momentos, preguntándote si se lo dices o no, imaginándote su terrible decepción si se lo cuentas, incluso la posibilidad de que tu matrimonio se termine por eso.


¿No crees que es mejor decírselo antes de casarte que cargar con ese secreto? Es recomendable no acercarte al matrimonio ocultando algo así. En algún momento es mejor que se lo digas, para que al casarte tengas la certeza y la tranquilidad de saberte amada y aceptada “a pesar de” tu pasado


Artículo originalmente publicado por La Opción V