VESTIDO DE NOVIA
Por: Joanna Solís de Patiño
Fecha: Agosto 16 de 2006.
Era un día donde predominaba la perfección del cielo azul en la soñada vista de la terraza en la casa de playa de mi novio. Era nuestro sitio predilecto, podíamos sentarnos horas sin darnos cuenta que el tiempo transcurría con rapidez, juntos transformábamos el mundo o uníamos nuestras vidas a través de nuestras ilusiones.
El anhelo de la boda perfecta nació al querer formular una pregunta inocente, sin esperar una respuesta a mi beneficio, aun así la curiosidad era enorme y me aventuré a lo que jamás pensé sería el inicio de una vida juntos.
En ese mismo instante al igual que un pequeñín cuando le es autorizado realizar la lista de juguetes para navidad, sintió la misma alegría y al segundo fue en busca de lápiz y papel para enumerar las personas que nos acompañarían en el momento más importante para dos, la converción de uno. Así fue como tuvimos la primera lista de invitados de nuestra boda.
Acordamos que la celebración sería en la propiedad que fue testigo de tantos sueños compartidos rodeados de motivos naturales.
Nuestro deseo se vió pausado por un viaje que también determinaría el curso de nuestra fidelidad, un traslado que no podía ser aplazado por más tiempo y en el cual yo misma intervine para su ejecución.
Pero la vida no espera el tiempo que concideramos es el correcto, así que nos envió una prueba viviente de que debíamos actuar inmediatamente y vivir aquel instante.
De esta forma adelantamos la boda e iniciamos los preparativos para realizar la ceremonia en dos meses.
El mejor consejo dado por las expertas y leído era planificar el evento con un año de antisipación, en base a un presupuesto, un plan de organización, el tema de bodas y para la novia, el traje.
Los dos últimos puntos que eran el tema de bodas y el traje de novias estaba claro entre los dos. Pude comprobar que la mitad del esquema estaba casi resuelto, por consiguiente no me asustaba el tiempo que contaba para la organización del acontecimiento.
Ya tenía el estilo del traje que sería de corte princesa con pequeñas elaboraciones en celeste y fondo blanco perla. El color celeste en los detalles era por los pendientes que llevaría puestos ese dia los cuales tienen un valor sentimental para mi madre ya que son uno de los pocos recuerdos que tiene de mi abuela.
Como costumbre en la familia del novio la mamá le correspondía regalar el vestido de novia a la prometida. Fue de esta manera que las tres, mi futura suegra, mi madre y yo emprendimos la aventura de la búsqueda de la tela ideal para mi futuro vestido de novia, fracasando una y otra vez en el encuentro de dichas telas.
No había por ningún almacén de textiles el tejido que demandaba, pude descubrir que la mayoría de telas para la confección de vestidos de novias estaban fuera de la realidad climatológica de nuestro país.
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